Disfruta La Vida

lunes, 29 de julio de 2013

Es la soledad un castigo o un premio para disfrutar

Una vez más entrelazadas las dudas
de nuevo todo parece confuso,
encuentro la soledad con un problema de identidad disociativo del yo
puesto que para algunos la soledad representa desolación
mientras otros encuentran pasión en ello.

Me miro al espejo y me pregunto ¿qué significa la soledad para mí?
la respuesta más cercana que eh logrado elaborar es este escrito,
pues la soledad me ha sentado a escribir línea tras línea,
sin detenerme plasmo cada uno de mis pensamientos,
ahora, ¿es escribir una forma de exorcizar memorias o por el contrario de intensificarlas?

Como podemos saber si la soledad que vivimos se transforma en castigo?
cuando buscamos distracción de nuestros dolores,
de nuestras tristezas, de la sensación de ahogo y el vacío de caída que se forma en el estómago,
Cuando necesitamos desesperadamente que alguien nos escuche,
cuando las hormonas nos piden salir a cazar;
Ese preciso momento en el que nos ponemos a nosotros mismos por encima de los demás,
ese momento en el que dar un paso hacia adelante nos aterroriza por no sentir que alguien nos dice hazlo.
Aquellas circunstancias en las que vas caminando y te sientes incomodo viendo personas que comparten una cena, un vino, una charla o un viaje en bus,

por el otro lado ¿qué define la soledad como un premio para disfrutar?
lo definiría como ese momento en el que te das la oportunidad de conocerte a ti mismo,
ese momento en el que disfrutas de tu propio cuerpo sin caer en la perversión,
aquella instancia en la que cada tejido de tu cuerpo te dice gracias y eres capaz de sentirlo,
como cuando un caluroso día te tiene abrumado y de pronto una corriente fría llena tu cuerpo de placer,
aquel momento en el que darte una ducha es para disfrutarla y no para preguntarte el que tiene el día para ti,
de momento una bocanada de aire te pide que seas consiente de como respiras y tomas un respiro profundo para refrescarte, 
son momentos que no te piden específicamente compañía, eso está claro, y que en cierta medida no tendrían por qué ser calificados como motivos de soledad, pero a veces olvidamos disfrutar de nosotros mismos cuando la soledad nos pasa la cuenta de cobro.

Es momento de analizar, en mi caso la soledad me lleva a escribir pero siempre lo hace cuando me está castigando, ahora espero que cuando la marea baje se me dé la oportunidad de seguir tomando el papel y satisfacer mi mente hacia el premio tan prometido que es la soledad.